

Fuente: Peyrano Coop
Divulgación de todas la actividades rurales, de la región Sur de la provincia de Santa Fe. Dicho suplemento abarca temas como, Agro-negocios, Comercialización Agraria, Gestión Agropecuaria, Ganadería (bovina, porcino y aves) como así también temas de Emprendorismo y Empresas Familiares. Reseñas históricas de la zona en cuestión


Fuente: Peyrano Coop
Según la primera estimación de la Secretaría de Agricultura, se implantarían 16,5 millones de hectáreas, un 3,1% más que en el ciclo pasado. Después de siete años de caída, la soja recuperaría superficie.

La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación proyecta una siembra de soja que alcanzará a 16,5 millones de hectáreas en la campaña 2023/24, lo que significa un crecimiento del 3,1% o 500.000 hectáreas respecto a las 16 millones de hectáreas del ciclo pasado.
Así quedó establecido en el informe mensual que publica cada tercer jueves de mes la cartera agropecuaria, a través de su Dirección de Estimaciones Agrícolas.
“Las primeras intenciones de siembra para la campaña 2023/24 estiman una cobertura del orden de las 16,5 millones de hectáreas, cifra que se irá ajustando a medida que avance la siembra y según varíen las condiciones hídricas de los suelos”, señala el reporte oficial.
De esta manera, de cumplirse esta expectativa, sería la primera vez en ocho campañas que la soja recuperaría superficie.
La última vez que la oleaginosa creció fue en la temporada 2015/16, cuando alcanzó su pico histórico de 20 millones de hectáreas. Desde ese entonces, comenzó un tobogán descendente hasta las 16 millones del año pasado, que fue un piso desde 2005/06.

Vale mencionar que, según el Gobierno, la siembra ya está en marcha, aunque todavía no comenzó donde suele ser tradicional que se inicie, en la zona núcleo del sudeste cordobés, sur de Santa Fe y norte de Buenos Aires.
“A la fecha se llevan implantados unos pocos lotes de soja de primera en el norte de Córdoba (departamento San Justo) y el noroeste de Buenos Aires (partidos General Pinto y L.N.Alem), no habiendo comenzado, como ocurría en otros años, en la zona núcleo por la condición de sequía actual de los suelos”, explica Agricultura.
En concreto, el avance registrado hasta ahora a nivel nacional apenas alcanza al 0,2% de la superficie intencionada; es decir, unas 3.300 hectáreas.
En paralelo, el informe reduce 1% la proyección de siembra de maíz, de 10,5 millones de hectáreas –contemplando tanto cultivo con destino comercial como forrajero– proyectadas el mes pasado (misma cifra que la sembrada en la campaña anterior), a 10,4 millones de toneladas.
La causa: “La ausencia de lluvias en prácticamente toda la región productiva que determina, asimismo, una menor superficie destinada al maíz temprano, la cual se destinará al tardío de mejorar las condiciones climáticas”.
Hasta ahora, el Gobierno estima un avance de implantación del 18%, que asegura está apenas 1% por encima de la campaña pasada, que también fue afectada por la situación de déficit hídrico de los suelos, factor que determina que las tareas se realicen en forma lenta.
“La provincia con mayor avance es la de Entre Ríos (74%), que presentaba una mejor condición hídrica semanas atrás, pero que actualmente, ante la falta de lluvias, detuvo las tareas de implantación. Le siguen Santa Fe (30%), Buenos Aires y La Pampa (17%), y Córdoba (15%)”, enumera el reporte oficial.
En cuanto a la situación de los cultivos, afirma que “los primeros lotes se encuentran emergiendo y evolucionando en su etapa vegetativa bajo un escenario de escasa humedad del perfil en una amplia superficie, lo que está comprometiendo el estado general”.
En cuanto a las heladas que ocurrieron la semana pasada, “no habrían afectado los puntos de crecimiento, solamente área foliar, por lo que se prevé alguna recuperación”, completa el relevamiento.
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Según un estudio de RIA Consultores, ambos granos podrían generar en esta campaña exportaciones por unos U$S 3.600 millones: U$S 2.700 millones aportados por el trigo y U$S 900 millones por la cebada.

Las exportaciones de trigo y cebada podrían generar alrededor de U$S 3.600 millones en la campaña 2023/24, lo que implica un 70% más de divisas que el año pasado, marcando el primer mojón del camino de recuperación del agro argentino y también un respiro para la crítica situación de la economía argentina.
Estos datos forman parte de un estudio elaborado por RIA Consultores, una firma encabezada por el analista y ex subsecretario de Mercados Agropecuarios, Javier Preciado Patiño.
En el caso del trigo, la consultora recuerda que las estimaciones privadas hablan de una cosecha que rondaría entre 14,3 y 16,2 millones de toneladas, pero subraya que es probable que esté en torno a entre 15,5 y 16 millones de toneladas, debido a las últimas lluvias que mejoraron la situación de los cultivos.
Así, si se suman las dos millones de toneladas que quedaron sin exportar de la campaña 2022/23, y se descuentan 7,5 millones para el consumo interno, el saldo exportable se ubicaría en torno a 10 millones de toneladas.
“Al valor del precio FOB oficial vigente de US$304 por tonelada, este volumen exportable representa US$ 3.040 millones“, calcula Preciado Patiño.
De todos modos, en el cálculo también se debe incluir que, de la campaña 2022/23, quedaron sin utilizar Declaraciones Juradas de Venta al Exterior por casi seis millones de toneladas, sobre las cuales la exportación pagó los derechos de exportación (12%), por lo que hay que restar U$S 300 millones, lo que significa que el monto final que ingresaría por el trigo se ubica en US$ 2.700 millones”.

En tanto, el segundo cultivo más importante en la Argentina para la campaña de fina tiene una producción estimada que está en el orden de las 5 millones de toneladas, unas 700 mil más que en la campaña anterior, según los relevamientos privados.
“En función de la matriz de consumo, este volumen permitiría exportar 2,4 millones de toneladas de cebada forrajera y 1,2 millones de cervecera, que a los valores FOB oficiales vigentes de 235 y 300 US$/t respectivamente, sumaría unos US$ 924 millones de dólares”, explica Preciado Patiño.
Por eso, en total, la campaña fina podría generar unos US$ 3.600 millones para la Argentina.

“De esta manera comenzaría a dejarse atrás la dolorosa sequía 2022/23 que recortó en un tercio la producción granaria argentina y comenzaría a normalizarse el flujo de divisas por las exportaciones agrícolas”, expresa el estudio.
Además en materia de flujo del ingreso de esas divisas, dependerá esencialmente de las condiciones del mercado internacional, del perfil de los países compradores y de la condiciones de estabilización macroeconómica internas que permitan el flujo de los negocios.
“En la campaña comercial 2022/23, de acuerdo a las estadísticas del INDEC, la exportación de trigo acumulaba US$ 989 millones al mes de septiembre, mientras que la suma de la cebada cervecera y forrajera aportaba otros US$ 972 millones”, estima el documento.
“Dado que los meses de octubre y noviembre son los de menor actividad exportadora para estos granos, se estima que la campaña finalizará con exportaciones por un valor en el orden de los US$ 2.100 millones, con lo cual la campaña 2023/24 implicaría un incremento del 70% en el valor de las mismas”, cerraron.
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Durante sábado y domingo se registraron importantes lluvias en gran parte de la zona núcleo, aunque también hubo pérdidas por granizo y vientos. Se estima que las tormentas continuarán al menos hasta el jueves.

La Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) aseguró este lunes que hay “buenas noticias para la región núcleo”, porque “llueve y seguirá lloviendo”.
Efectivamente, durante el fin de semana se registraron importantes lluvias en gran parte de la zona núcleo argentina
Según la GEA, las precipitaciones se concentraron en áreas como el noroeste de Buenos Aires, el este cordobés y el norte de Rosario.
Algunas de las cifras más importantes incluyen 30 milímetros en Carlos Pellegrini, 30 milímetros en Baradero y 26 milímetros en Ramallo. También se registraron valores interesantes en el sur de Córdoba, con acumulados que oscilaron entre 10 y 25 milímetros.
“Las lluvias han sido esenciales para recargar los perfiles de suelo y proporcionar la humedad necesaria para el crecimiento de los cultivos”, subrayó la entidad rosarina.
En concreto, el top ten de lluvias de las últimas 72 horas fue:

Según Cristian Russso, jefe de la GEA, está previsto que las lluvias continúen hasta el miércoles o jueves, con la expectativa de una tormenta adicional, de menor intensidad. Esto sugiere que un área más amplia de la región núcleo podría recibir la tan necesaria precipitación.
Sin embargo, el costado negativo es que las tormentas también trajeron consigo viento y granizo que afectaron el estado de los cultivos, con daños significativos en lotes tanto de trigo como de maíz, en el norte de Santa Fe, Entre Ríos y zonas del centro de Córdoba.
De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), además de la zona núcleo, las precipitaciones siguen siendo intensas en el extremo nordeste argentino, sobre todo en Misiones, donde incluso la situación obligó a cerrar el Parque Nacional Iguazú ante la fuerte crecida del río Iguazú y la consecuente inundación de las Cataratas.
En tanto, el Sistema de Alertas tempranas del SMN publicó este lunes alertas amarillas y naranjas por tormentas en Salta, Formosa, nordeste de Corrientes y Misiones; y una alerta amarilla por vientos en toda la franja central del país, desde Entre Ríos hasta San Juan.
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Fuente: Cooperativa Agrícola Ganadera de Peyrano.
Federación Agraria alertó que “la falta de claridad en la política cambiaria genera un terreno fértil para la especulación por parte de importadores de insumos para elementos productivos”.

La Federación Agraria Argentina (FAA) se sumó este viernes al malestar expresado el jueves por la Sociedad Rural y CRA ante la falta de gasoil en Argentina, en un comunicado en el que advirtió también por el desabastecimiento que se está detectando en otros insumos esenciales para la producción agropecuaria.
En concreto, la FAA expresó su “creciente preocupación ante la falta de combustible en general, y en especial gasoil”, aunque también mencionó problemas con “insumos para la alimentación del ganado, de carne y leche, fertilizantes y otros productos necesarios para sostener la producción de alimentos en el país”.
Por este motivo, le exigió al Gobierno que “arbitre los medios para solucionar esta gravísima situación que afecta a los productores y, en el corto plazo, también a los consumidores de bienes provenientes del sector”.
Al respecto, cabe mencionar que la FAA dio a conocer el comunicado minutos después de que la Secretaría de Energía anunciara medidas como la importación de 10 buques con combustibles y un aumento de la capacidad de refinación de las petroleras, para subsanar la crisis del gasoil y las naftas.
Según la entidad que preside Carlos Achetoni, “hace semanas estamos viendo que, ante el alza sostenida del precio del dólar, los proveedores acotan el acceso a insumos fundamentales para nuestra labor cotidiana”, lo que se agravó con cada restricción en la venta de combustibles.
“O el gobierno actúa para solucionar estos problemas que derivan en faltantes, o vamos hacia un escenario más complicado. Porque recordemos que todo lo que no se pueda producir, impacta directamente en los precios que luego pagarán los consumidores en góndola por los alimentos o los productos agropecuarios”, indicaron los federados.
Asimismo, cuestionaron que “la falta de claridad en la política cambiaria genera un terreno fértil para la especulación por parte de importadores de insumos para elementos productivos”.
“Esta situación golpea una vez más al productor, generando especulación en los precios, incertidumbre sobre la continuidad en la producción y más riesgo para encarar su futuro”, remarcaron.
Y concluyeron: “Por todo, esto exigimos al Estado que arbitre las herramientas necesarias para que se esclarezca todo este escenario. Ya no hay tiempo de hacerse los distraídos. Hay que actuar para encontrar una solución a tan grave situación. Estas son urgencias que no pueden ser postergadas ni desoídas, porque pueden traer consecuencias muy serias para la producción y, en nuestro caso, para los pequeños y medianos productores que no tienen espalda para seguir aguantando”.
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En la zona núcleo, las lluvias promediaron los 30 milímetros por espacio de cuatro días. Se frenó el deterioro que venían sufriendo los cultivos por la falta de agua y las heladas, y en el caso del maíz se dinamiza la segunda parte de la siembra.

Maíz temprano en expansión de hojas, en Larroque, Entre Rios. (Gentileza Luis Tronco)
Las últimas lluvias en gran parte de la región pampeana permitieron frenar la caída en los rindes de trigo y también impulsar la siembra de maíz.
De acuerdo con el informe semanal para la zona núcleo de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el 90% del territorio central del país acumuló más de 30 milímetros entre los días 20 y 24 de octubre.
Las regiones más beneficiadas fueron el sudoeste santafesino, sur de Córdoba y noroeste de Buenos Aires, con acumulados que superaron la media habitual y oscilaron entre 40 y 100 milímetros.
En Entre Ríos también se registraron valores superiores a 60 milímetros y en la localidad santafesina de Rufino se recibieron 105 milímetros.
A la hora de evaluar el impacto que tuvieron estas precipitaciones, la GEA recordó que, previo a las mismas, en la región se contabilizaban 650.000 hectáreas de trigo en condiciones regulares a malas y los rindes estaban en un tobogán.
Ahora, la situación mejoró notoriamente: 200.000 hectáreas ya se recuperaron, aunque quedan 450.000 bajo condiciones de regulares a malas.
“Si bien las lluvias llegaron tarde para sumar algunos puntos al rendimiento, ya que el 80% del cultivo se encuentra en llenado de granos, resultan sumamente determinantes para frenar la caída de los rindes”, evaluó la GEA.
En este marco, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires también difundió su Panorama Agrícola Semanal (PAS), en el que señaló que la cosecha de trigo en todo el país alcanzó ya el 6,8% del total, lo que en términos absolutos equivale a 528.609 hectáreas y significa unas 529.000 toneladas, teniendo en cuenta un rinde promedio de 13,4 quintales por hectárea.
La entidad porteña, de todos modos, no es tan optimista sobre cómo las lluvias tendrán efecto en los cultivos.
“Respecto al área en pie, productores de las regiones del centro del área agrícola aseguran que la llegada de las lluvias favorece el llenado de grano, pero no impacta significativamente en los rindes debido a que el número de estructuras reproductivas ya se encuentra definido”, mencionó el PAS.
Las expectativas, en tanto, sí son buenas en el sur del área agrícola: “Luego de las heladas, las lluvias podrían haber amortiguado los daños, y, por lo tanto, si bien no hay evaluaciones concretas de los mismos, se estiman mermas menos relevantes”, agregó el informe.
Por otro lado, los reportes de las Bolsas también marcan un panorama renovado para la campaña de maíz.
Según el PAS, en la próxima semana se espera un avance en la siembra de los últimos planteos de maíz temprano, que se vio demorado por la falta de agua.
No obstante, la ventana de siembra se ha dado por finalizada, lo que implica migrar una superficie importante de la intención de siembra temprana a fechas tardías.
De acuerdo a la Bolsa porteña, hasta el momento se han incorporado 1,6 millones de hectáreas del cereal, un 22% del total estimado a nivel nacional.
“La llegada de precipitaciones significativas en el área agrícola permitió recuperar el estado de los planteos afectados por las heladas días atrás, mejorando la condición de cultivo”, señaló.
Un dato significativo: la superficie implantada en condición “normal/excelente”, creció de 60% a 76,4%.

Por su parte, desde la GEA remarcaron -en sintonía con la BCBA– que la incertidumbre climática es el factor determinante que marca la dinámica de siembra del maíz 2023/24.
En la región núcleo ya se sembraron 870.000 hectáreas de maiz y anticiparon que esperan algunas incorporaciones adicionales de lotes tras las últimas lluvias.
En su relevamiento semanal, indicaron que en localidades del sur santafesino, adelantaron que podrían avanzar solo un 10% en el maíz temprano que quedó por sembrar.
En tanto, desde el sudeste cordobés relevaron que solo incorporarán algunos lotes, donde llovió mejor, y solo cuando tengan piso.
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Según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, los vientos polares impulsan corrientes que obstaculizan la llegada de lluvias hacia zonas del interior argentino alejadas del océano y de los grandes ríos.

Calle de campo al aire libre
El importante aporte hídrico ocurrido en las últimas horas con lluvias de gran magnitud que alcanzaron a todo el centro del país es, según la Bolsa de Comercio de Rosario, el punto de inflexión y “un rayo de esperanza” que faltaba para que El Niño se activara de manera definitiva.
Sin embargo, todavía no es para celebrar: la Bolsa de Cereales de Buenos Aires advirtió que los vientos polares continúan “perturbando” la acción del fenómeno climático provocado por el calentamiento de las aguas del Océano Pacífico Ecuatorial.
“Los vientos polares perturban la activación de El Niño, concentrando las lluvias sobre el Litoral Atlántico y Fluvial, y dejando a gran parte del interior con aportes insuficientes”, resume el reporte elaborado por el agroclimatólogo Eduardo Sierra.
Según la perspectiva agroclimática estacional de la entidad porteña, con la llegada de la primavera, El Niño comenzó su etapa de activación, lo que permite además “romper la larga racha de sequía provocada por la secuencia de tres episodios consecutivos de La Niña, cuya acción negativa se extendió hasta fines del invierno”.
En este marco, la Bolsa aclara que, aunque el presente episodio de El Niño es sumamente vigoroso, y ya ha hecho sentir sus efectos sobre varias Regiones del Mundo, “es muy probable que sus efectos sobre el Cono Sur resulten perturbados por una fuerte actividad de los vientos polares”.
¿Qué es lo producen? Impulsan las corrientes frías de Humboldt y Malvinas a lo largo de las costas de Sudamérica, obstaculizando la entrada de humedad hacia el interior del continente.
El resultado es que, como suele suceder cada vez que viene El Niño, durante la primavera gran parte del área agrícola del Cono Sur recibirá precipitaciones normales (tonos de verde) a superiores a lo normal (tonos de azul).
“No obstante, al mismo tiempo se observarán varias áreas de mediana a gran extensión situadas hacia el interior del Continente, donde la llegada de humedad es obstaculizada por los vientos polares, que registrarán precipitaciones inferiores a lo normal (tonos de amarillo a rojo)”, sostiene el documento.

Ya para el verano, “los contrastes descriptos se acentuarán”, completa la Bolsa:

Luego, recién hacia el otoño El Niño lograría extender su acción a la mayor parte del Cono Sur, activando en forma plena las precipitaciones, aunque subsistirán algunos focos secos, afectando a algunas zonas como el oeste y sudoeste de la Región Pampeana.
“Sin duda, se está ante una temporada que continuará mostrando fuertes perturbaciones climáticas, que harán necesaria una cuidadosa toma de decisiones”, cierra el documento.
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En el marco de un encuentro con periodistas de otros países, el ministro de Economía y candidato a presidente ganador en la primera vuelta habló de un nuevo dólar e insistió en el impacto de la sequía.

El día después de su sorpresivo y resonante triunfo, el ministro de Economía y candidato a presidente, Sergio Massa, anunció que las condiciones diferenciales a las que hoy se liquidan las exportaciones de varios granos, a través del denominado “dólar soja”, se extenderán a todos los bienes de la economía.
Cabe recordar que, en la actualidad, la soja, la cebada, el girasol, el sorgo, el vino, el tabaco y los cueros tienen la posibilidad de liquidar sus exportaciones un 75% en el Mercado Único y Libre de Cambios; es decir, a tipo de cambio oficial; y un 25% de manera libre, lo que significa a través de algunos de los mecanismos financieros como el Contado Con Liquidación que tiene un valor de mercado similar al “blue”.
Ahora, en el marco de un encuentro con periodistas del extranjero, Massa anunció que esos porcentajes serán 70% y 30%, respectivamente, y que se aplicarán a todos los bienes que exporta la Argentina.
Es decir, una nueva devaluación oficial del peso, aunque solo para los exportadores, lo que implica que no debería incidir en las importaciones.
“Desde mañana para fortalecer las reservas argentinas, vamos a ampliar el programa de fortalecimiento exportador a todas las actividades”, precisó Massa.
Significa que “todo el complejo exportador argentino, bienes, intermedios, bienes terminados, productos primarios y servicios, va a tener por los próximos 30 días un régimen de liquidación, 70% ingresado por lo que se denomina el mercado único libre de cambios, 30% ingresado por lo que se denomina sistema de dólares financieros o contado con liquidación”, amplió.
Por otro lado, al hablar de los problemas económicos que vive el país, Massa no dudó, como lo ha hecho repetidamente en los últimos meses, en mencionar a la sequía como uno de los principales causantes de la crisis que atraviesa el país.
“Argentina tiene dos grandes anclas de su economía que tiene que resolver, una coyuntural y una estructural. La coyuntural es la peor sequía de su historia: el país arrancó el año con una proyección de exportaciones que se vio recortada en U$S 21.000 millones básicamente por la sequía. Y las órdenes de compra y de producción estaban enfocadas en el tamaño de una economía que iba a exportar por U$S 100.000 millones”, afirmó.
En este punto, dijo que precisamente el camino que necesita Argentina para mejorar económicamente es “aumentar su volumen de exportaciones y de producción industrial, y seguir aumentando empleo genuino, empleo formal, empleo registrado”.
Massa confió que el año que viene la economía va a crecer, de la mano de una expansión “sideral” de las exportaciones”, a raíz de que la balanza energética pasará a ser positiva -por la habilitación del gasoducto Néstor Kirchner- y porque “nos recuperamos de la sequía y recuperamos capacidad de exportación”.
“Eso nos va a dar mucha libertad para ir eliminando restricciones que son distorsivas, pero que son parte de las resoluciones que hay que tomar centralmente, porque la economía argentina tiene como dije al principio dos temas estructurales que resolver: uno estructural de este año, la sequía; otro estructural de mediano y largo plazo, que es de alguna manera encontrar mecanismos que garanticen pagarle al Fondo Monetario Internacional sin que ello suponga un programa que provoque inflación en la Argentina”, continuó.
En tanto, entre los múltiples temas conversados con la prensa extranjera, Massa también hizo referencia a otros tópicos relacionados con el campo y la agroindustria.
Por ejemplo, ante la consulta de un enviado sobre si Argentina tenía interés en profundizar sus relaciones con países africanos, Massa puntualizó a Marruecos, Egiptos y otras naciones de ese continente donde “se está dando un proceso de extensión de la frontera agrícola, y la tecnología y la industria vinculada al desarrollo productivo de la ampliación de esa frontera agrícola en esos mercados significa una enorme oportunidad”.
Al respecto, amplió: “Está claro que son economías absolutamente complementarias, y obviamente que vamos a consolidar nuestra presencia, porque eso lo que nos va a permitir es vender más trabajo argentino en el mundo, que es lo que definitivamente va a sacar la Argentina adelante. Argentina tiene que dejar de ser el mendigo crónico de deuda, para transformarse en un vendedor de trabajo”.
Por otro lado, también citó un ejemplo del agro para graficar “el delirio de romper con el Mercosur”. Dijo que para la industria automotriz significaría perder 150.000 puestos de trabajo, mientras que también caerían 68.000 empleos en el arroz que se produce en el este y nordeste del país.
Fuente: http://www.infocampo.com.ar
Tal como marcaban las previsiones climáticas, en las últimas horas llegó el agua a numerosas regiones del país, sobre todo a la zona núcleo. Los datos de organismos oficiales y mediciones privadas.

Es muy probable que en el sector agropecuario no estén muy contentos con el resultado de las elecciones que depositaron a Sergio Massa como ganador, aunque todavía falta el ballotage contra Javier Milei.
Pero hay una noticia que sí ha provocado el beneplácito del campo en las últimas horas: se cumplieron los pronósticos y llegaron las lluvias.
Importantes acumulados se dieron sobre todo en la franja central del país, que era la más necesitada tanto para mejorar la condición de los trigos, como también para darle más impulso y ánimo a la siembra de maíz y empujar al inicio de la implantación de soja.
Por ahora, son solo un alivio en un contexto de fuerte déficit hídrico, pero constituyen una esperanza, más aún teniendo en cuenta que hay pronósticos de mediano plazo que marcan que podría empezar -ahora sí- a tener más efecto El Niño.
Según el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), durante el fin de semana se registraron copiosas precipitaciones en todo el centro del país, con fuertes acumulados sobre todo en Entre Ríos, pero también en gran parte de la zona núcleo.

Mientras tanto, para este lunes se mantienen varias alertas por tormentas del SMN.
Del mismo modo, los datos acumulados en las últimas 24 horas tomados por la red de estaciones meteorológicas que tiene el Gobierno de Córdoba muestran en esa provincia acumulados que alcanzaron los 65 milímetros.

En tanto, el registro de lluvias que lleva adelante la Facultad Regional Venado Tuerto (FRVT) de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), en base a información aportada por aficionados, muestra los siguientes valores para el domingo 22.

En Entre Ríos, en tanto, la Bolsa de Cereales relevó precipitaciones de hasta 130 milímetros entre el sábado y el domingo.
Asimismo, también reportaron altos acumulados desde San Luis:
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