Divulgación de todas la actividades rurales, de la región Sur de la provincia de Santa Fe. Dicho suplemento abarca temas como, Agro-negocios, Comercialización Agraria, Gestión Agropecuaria, Ganadería (bovina, porcino y aves) como así también temas de Emprendorismo y Empresas Familiares. Reseñas históricas de la zona en cuestión
Según el Ministro de Economía, la crisis climática redujo en U$S 15.000 millones las exportaciones. Por eso, decidió activar el swap con China, para pagar en yuanes las importaciones con dicho país y aliviar las reservas del Banco Central.
El ministro de Economía, Sergio Massa, dio a conocer este miércoles por la tarde una medida inédita para aliviar la escasez de reservas del Banco Central y también intentar tranquilizar al mercado financiero, tras la fuerte suba del dólar blue de los últimos días.
“Activamos el swap con China junto al embajador Zou Xiaoli, empresarios y cámaras del sector, lo que nos permite pagar en yuanes las importaciones con dicho país y reemplazar 1.040 millones de dólares en abril y 790 millones a partir de mayo”, indicó Massa.
“La peor de las sequías de nuestra historia nos redujo en U$S 15.000 millones las exportaciones y nos puso en el desafío de mantener las reservas funcionando, para sostener el volumen de importaciones de insumos y mercaderías que son claves para el nivel de actividad y producción del país”, añadió el Ministro.
Y completó: “Este tipo de medidas dan mayor fortaleza a nuestras reservas y son claves para mejorar las perspectivas de las reservas netas, dándonos mayor libertad y capacidad de funcionamiento para intervenir frente a aquellos que especulan y sobre especulan con la situación económica”.
Según el AgBarometer de la Universidad Austral, las expectativas para los próximos 12 meses son malas por el descontrol de las variables macroeconómicas y la ausencia de propuestas concretas hacia el sector de todos los actores políticos.
El Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral dio a conocer su “AgBarometer” mensual, una encuesta en la que releva opiniones sobre el presente y las expectativas futuras del agro, consultando a más de 400 productores que tienen un ingreso bruto igual o mayor a U$S 200.000.
Como primera medida, el AgBarometer reveló que el 83% de los productores manifiesta una situación financiera peor que la de un año atrás.
De hecho, el Índice de Condiciones Presentes se ubicó en un valor de 35, que es el más bajo de toda la serie, y si se lo compara en términos interanuales con marzo 2022 (92) la caída es del 60%.
Del mismo modo, al consultárseles sobre la oportunidad para realizar inversiones, también se alcanzó uno de los registros más bajos de la serie, ya que un 76% consideró que la coyuntura actual no invita a pensar en inversiones.
“El impacto en este caso lo marca, sin ninguna duda, el fracaso de la cosecha de trigo 2022/3 y los recortes que se están dando todos los meses a los rendimientos de maíz y soja”, analiza Carlos Steiger, investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.
EXPECTATIVAS FUTURAS
En cuanto a lo que viene a mediano plazo, las respuestas de los productores dan lugar a cierta ambigüedad.
De movida, el Índice de Expectativas Futuras, con un valor de 93, marca una enorme divergencia con el de Situaciones Presentes, con los mencionados 35.
Según Steiger, “un 30% de los productores piensa que su situación será mejor que la actual porque estiman que la situación climática será mejor, con niveles de precios razonables en función del comportamiento de los mercados internacionales”.
Sin embargo, al pensar en el sector de manera general y no en el desempeño particular, domina un marcado pesimismo: el 95% de los consultados opinó que, en los próximos 12 meses, la situación del agro estará aún peor que en la actualidad.
Los factores que explican esta proyección negativa: el descontrol de las variables macroeconómicas y la ausencia de propuestas concretas hacia el sector, por parte de todos los actores políticos.
“Los productores son muy pesimistas con relación a la situación del sector agropecuario en los próximos 12 meses, no tanto por las relaciones insumo/producto, sino más bien por el desajuste de las variables macroeconómicas de la Argentina que siempre terminan jugando en contra del sector agropecuario, a pesar de los parches del Dólar Soja 1, 2 y 3, que solo sirven para anticipar ingresos de divisas”, resumió Steiger.
Algunos alumnos de 6to año fueron invitados a participar del programa «CREANDO OPORTUNIDADES». Iniciativa impulsada por la agencia Franklin Boglich junto a Caritas Argentina.
Con el objetivo de colaborar con la Profesionalización e Inserción Laboral de diferentes actores sociales.
Los alumnos que participarán de los encuentros son: Cristian Leonel Bret, Jordi Sauret Cantons, Facundo Falcón, Ulises Gonzales e Ignacio Morea.
¡Agradecemos a Franklin Boglich y a Caritas Argentina por hacernos participes de esta hermosa experiencia
Las ventas al exterior de estos granos y sus subproductos podrán pagarse con tipo de cambio diferencial, pero se impusieron «volúmenes de equilibrio» ya que son productos que también tienen incidencia en el mercado interno.
A partir de este martes 25 de abril y hasta el próximo 31 de agosto, las exportaciones de productos derivados de girasol, cebada y sorgo también tendrán un tipo de cambio diferencial de $ 300.
Sucede que el Gobierno, tras realizar una serie de reuniones técnicas, decidió incluir a estos granos y sus derivados en la tercera edición del Programa de Incremento Exportador (PIE), que impuso el “dólar agro” para economías regionales, además de para la soja.
No obstante, en el caso de estos cultivos, las ventas al exterior no serán libres: como tienen incidencia en el mercado interno -el sorgo y la cebada para alimentación animal, y el girasol para los humanos-, la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca estableció “volúmenes de equilibrio”; es decir, un límite máximo de toneladas que pueden ser comercializadas hacia fuera del país.
En el caso específico de la oleaginosa, además, Agricultura dispuso que “los exportadores inscriptos en el Programa deberán seguir manteniendo los acuerdos de precios y volúmenes establecidos por la Secretaría de Comercio del Ministerio de Economía”, en el marco del denominado “Fideicomiso aceitero”.
La cotización “blue” superó los $ 485 este martes, generando parálisis de operaciones y aumentos de precios en muchos rubros. “Con el ministro Massa estamos trabajando consustanciados para enfrentar este escenario”, afirmó Fernández.
El presidente, Alberto Fernández; y el ministro de Economía, Sergio Massa; intentaron este martes por la tarde frenar las especulaciones en relación a su gestión, en el marco de una nueva disparada de la cotización del dólar “blue”, que llegó a cotizar por encima de los $ 485.
El mandatario, incluso, halló un culpable para esta situación fuera de la Casa Rosada y de la residencia de Olivos: “Asistimos a una práctica permanente de la derecha argentina”, acusó.
Según Fernández, “primero instalan rumores a la mañana, luego operan durante todo el día y cuando termina la tarde, retiran su rentabilidad del mercado cambiario y lastiman el ahorro de las argentinas y argentinos”.
Y continuó: “No es novedad, siempre lo han hecho. Se han ido al exterior a hablar en contra de los Gobiernos populares y ahora lo hacen otra vez, pidiendo que nos corten el crédito y que nos exijan más ajuste sobre el pueblo”.
Por último, dijo que esta historia ya la vivieron y volverán a superarla, y volvió a atacar a “la derecha”, indicándole que “alguna vez debería pensar en la Argentina, en quienes viven y trabajan en este país, antes que en sus negocios e intereses políticos”.
“Con el ministro Massa estamos trabajando consustanciados para enfrentar este escenario”, cerró Fernández, intentando llevar calma sobre un trabajo conjunto, cuando la realidad es que en los últimos meses nunca compartieron un acto para lanzar alguna iniciativa relacionada con la economía.
RUMORES Y FALSOS INFORMES
Por su parte, Massa destacó que “hace varios días vivimos una situación atípica de rumores, versiones, falsos informes y su consecuente impacto en los instrumentos financieros vinculados al dólar”.
Aunque no hizo referencia concreta a ello, uno de los principales trascendidos era la posibilidad que renunciara, y con estas palabras el funcionario intentó desacreditar estas versiones.
De hecho, se posicionó al frente de las estrategias del Gobierno para poder frenar la disparada del dólar.
“Vamos a usar toda las herramientas del Estado para ordenar esta situación y en ese sentido notificamos al FMI de las restricciones que pesaban sobre la Argentina y vamos a cambiar en la rediscusión del Programa”, indicó Massa.
En tanto, también anunció la decisión de recurrir a la Justicia Penal económica “como vehículo de investigación y esclarecimiento de algunos comportamientos” y también a la Unidad de Información Financiera (UIF) y a la Comisión Nacional de Valores (CNV), para el análisis de operaciones vinculadas al lavado de dinero.
“Paralelamente, vamos a seguir con los acuerdos de multilaterales exportadores, con transformación de exportaciones a yuanes y el acuerdo de desembolso con el FMI para refortalecer las reservas, que por el impacto de la sequía se vieron perjudicadas”, completó Massa.
Los datos preliminares recolectados por el INTA Marcos Juárez muestran porcentajes normales de proteína y de aceite, pero un problema significativo con la proporción de grano verde.
Es decir, un doble daño económico: primero, por una producción menor a la esperada; y segundo, porque esos problemas de calidad significan que acopios y exportadores penalicen el precio de la mercadería.
En este marco, el INTA Marcos Juárez publicó los primeros datos de su informe preliminar de calidad industrial de la última campaña, en acopios y cooperativas de la zona núcleo.
Y si bien en general los parámetros de calidad típicos, como proteína y aceite, no variaron demasiado respecto al año pasado, el reporte sí advierte sobre el “alto porcentaje de grano verde, con valores que van del 3% al 80%”.
#Soja 🌾#Anticipo 🚦 Informe preliminar de calidad industrial de la última campaña en acopios y cooperativas de la zona núcleo. 🚧 Alto porcentaje de grano verde con valores desde 3 a 80%. pic.twitter.com/KtkZCju0hd
“Conforme avance la cosecha, se tendrá más precisión respecto de los impactos”, advirtió Nelson Illescas, de la Fundación INAI, en una jornada organizada por el CAA. Hasta ahora se han perdido más de U$S 20.000 millones.
Por Andrés Lobato
En el marco de un seminario organizado por el Consejo Agroindustrial Argentino (CAA) en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, uno de los temas abordados fue el impacto de la sequía en el agro y la economía nacional.
Nelson Illescas, director del Instituto Para Las Negociaciones Agrícolas Internacionales (INAI), puso en números el recorte en divisas y recaudación impositiva que se espera para 2023.
“A nivel país, se identificaron 175 millones de hectáreas en sequía y más de 17 millones de cabezas de stock bovino en riesgo”, explicó.
El directivo calculó que al 20 de abril, este año dejarán de ingresar -en relación a 2022- unos U$S 21.291 millones en concepto de exportaciones agroindustriales, el equivalente en pesos a U$S 7.794 millones en derechos de exportación y un retroceso de U$S 25.517 millones del Producto Bruto Agropecuario. Trasladado al PBI, representa una caída interanual de 3,1%.
Pero estas cifras no son definitivas. “Conforme avance la cosecha, se tendrá más precisión respecto de los impactos”, advirtió. A nivel productivo, remarcó la brecha que se generó entre las expectativas iniciales en los principales cultivos y el panorama actual.
En soja, se pasó de 48 millones de toneladas a 22,5 millones, un retroceso del 53% con respecto al ciclo 2021/22. En trigo de 20,5 millones a 12,4 millones (40%); maíz, de 50 millones a 36 millones (36%) y encebada de 5,4 millones a 3,8 millones (30%). El girasol fue el único cultivo que resistió el embate y mantuvo las cifras de inicio de campaña, con 3,9 millones.
Illescas también puso sobre la mesa las ayudas del Estado al agro a nivel mundial y destacó el caso europeo, en donde al campo se le devuelve un 19,5% de la inversión. En América Latina, Brasil tiene un saldo a favor de 1,5%, pero en nuestro país señaló que esta variable es negativa en un 24,3%.
EL ETERNO DILEMA DE LAS RETENCIONES
La economista Diana Mondino destacó que además de la sequía climática, el Gobierno presenta una “sequía de ideas”.
Más allá de los pronósticos que indican lluvias para la campaña fina, puso en duda que en la próxima campaña fina se registre un aumento del área sembrada de trigo.
“No ha llovido y no sabemos que se sembrará fina. Y si hay agua, ¿con que plata se sembrará?”, cuestionó. Además, trasladó este escenario a la ganadería y sostuvo que el próximo año caerá la producción de terneros y podrían registrarse faltantes de carne vacuna.
Al momento de referirse a las retenciones, sostuvo que si se eliminan, se deben hacer en todas las producciones, para no generar diferencias. “¿Por qué tiene que haber derechos de exportación?. Las reglas tienen que ser las mismas para todos, a algunos le irá mejor”. sostuvo. Y agregó, a modo de ejemplo: “El dólar soja genera una serie de asimetrías sorprendentes”.
Como “Plan B”, propuso que si es inevitable seguir con este impuesto, tiene que dejar de ser recursos de libre disponibilidad y que esos fondos se destinen al lugar en donde se cobran, que los productores puedan ver reflejados en obras el dinero que erogan por ese tributo.
En la última resolución en la que se especificaron las posiciones arancelarias incluidas en el beneficio, la Secretaría de Agricultura dejó afuera a la más importante para el sector, que explica el 95% de sus exportaciones.
Por Favio
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El 94% del té que se produce en Argentina se exporta, lo que convierte a esta economía regional con base en Misiones en la más “internacional” de todas las que producen en el país, según el último Monitor de Exportaciones Agroindustriales de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA).
De allí que en el sector esperaban con ansias la llegada del Programa de Incremento Exportador (PIE) para las economías regionales: la zafra de té tiene lugar cada año entre octubre y mayo, por lo que un gran porcentaje de las exportaciones se realiza en el período de vigencia establecido por el Gobierno para el tipo de cambio diferencial de $ 300 (entre el 10 de abril y el 31 de agosto).
Se trata de una herramienta financiera que podría traer un verdadero alivio sectorial, debido a que el té, con ese perfil netamente exportador, sufre por el tipo de cambio retrasado, que no acompaña una suba de costos que también pega en los productores y genera que se pierdan cada año más hectáreas de este cultivo.
En el marco de una visita a los sectores productivos de Misiones organizada por el Círculo Argentino de Periodistas Agropecuarios (CAPA) junto al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), el Director de Yerba Mata y Té del Ministerio del Agro de esa Provincia, Helmuth Kummritz, advirtió a Infocampo que Agricultura olvidó incluir la posición arancelaria más importante de todas para el té.
EL ERROR DEL GOBIERNO
En concreto, en el anexo de la resolución figuran el té verde en saquito, el té verde a granel y el té negro en saquito, pero no el té negro a granel que, según Hummritz, es lo que explica el 95% de las exportaciones de las empresas del sector.
El funcionario señaló que esta situación ya fue planteada ante las autoridades nacionales y que la respuesta fue que hubo un error involuntario al respecto, que será subsanado en breve cuando se amplíe el listado de cadenas beneficiadas, tal como se les prometió a las de los cítricos, el arroz y las peras y manzanas.
Una mejora del tipo de cambio, como se mencionó, es fundamental para que las empresas mejoren también el pago a los productores. Si bien la gran mayoría de la mercadería ya se compró, la expectativa es que trasladen ese precio al menos a la última cosecha –de octubre a mayo, se recolectan brotes en cuatro oportunidades, cada 30 a 45 días–, para que el beneficio también alcance a los chacareros misioneros.
Por otro lado, Infocampo pudo averiguar que la yerba mate tampoco fue incluida dentro del PIE, pese a que también hay una parte de la producción que se exporta (alrededor del 10%).
Allí el problema es más bien político: se trata de un producto muy sensible para el producto interno, y para habilitarles un tipo de cambio diferencial, el Gobierno les exige a las empresas que participen de los acuerdos de precios, uno de los requisitos que estableció para el “dólar agro” y que las firmas por ahora vienen esquivando.
De acuerdo al Consorcio ABC, las ventas al exterior crecieron 7,4% en marzo, medidas en dólares; pero en en el primer trimestre cayeron 16,4%. Las cotizaciones mejoraron levemente, aunque permanecen por debajo del 2022.
Las exportaciones de carne vacuna cerraron el primer trimestre del año con contrastes, sin poder romper la inercia bajista en el ingreso de divisas.
De acuerdo al Consorcio Exportador de Carnes ABC, ese período cerró con 221.769 toneladas, un incremento interanual de 13,2%. Pero medidos en dólares, los envíos fueron por U$S 654,2 millones, un retroceso de 16,4% en comparación a los mismos meses de 2022.
En marzo, esta tendencia comenzó a mostrar una mejoría parcial. En total, se exportaron 73.965 toneladas por U$S 229 millones, un 0,2% menos y un 7,4% más, respectivamente.
El precio promedio de la tonelada exportada durante marzo fue de U$S 4.409, un 7,6% más en relación a febrero pero un 23,5% menos en comparación al mismo mes de 2022, cuando cotizaba a U$S 5.766.
“A pesar del rebote del último mes, se observa una persistente tendencia a la baja de los precios en los principales destinos desde el mes de mayo en adelante”, advirtió Mario Ravettino, presidente del Consorcio ABC. En abril del año pasado, los precios llegaron a un máximo de U$$ 6.300 por tonelada.
En el caso de China, las ventas de carne sin hueso en marzo se ubicaron sobre los U$S3.950 por tonelada, lejos del máximo de U$S 5.900 que se alcanzó en mayo de 2022.
BALANCE
Al analizar el detalle de los embarques de carne, quedan datos para el análisis. Uno de los rubros con saldo a favor fue la carne Kosher, con destino a Israel, que mantuvo un nivel destacado.
Solo en marzo, se despacharon 1.936 toneladas de carne enfriada y 2.000 toneladas de congelada y así se posicionó como el segundo destino más importante, detrás de China.
Los exportadores también destacaron el reinicio de los envíos a México: unas 2,64 toneladas de carne bovina refrigerada, por un valor de U$S 32.000.
En la vereda opuesta, el ABC advirtió por una significativa caída de las cargas de carne enfriada sin hueso con destino a Europa. Se despacharon 3.422 toneladas en marzo, un 18% menos con respecto al mes anterior.
“Las 4.155 toneladas que se habían embarcado con destino al continente europeo en febrero tuvieron a su favor la influencia de la ventana de la Cuota 481 del segundo trimestre de 2023”, analizaron.
En el caso de China, los exportadores ratificaron que los envíos de carne congelada se estabilizaron en torno a las 30.000 toneladas. Por el lado de Estados Unidos, destacaron una suba moderada en los volúmenes de ventas de carne enfriada y congelada, que superaron las 1.300 toneladas, aunque con una caída fuerte en los precios productos congelados entre febrero y marzo.
Según un análisis de la Universidad Austral, los precios en el país vecino se derrumbaron y por eso hoy a los industriales les conviene comprar afuera antes que pagarla más a nivel local. Aún así, la molienda sigue por el tobogán y la agroexportación advierte: «No sabemos cuál es el piso».
La palabra de Gustavo Idígoras, presidente de la Cámara de Industrias Aceiteras de la República Argentina y el Centro Exportador de Cereales (CIARA-CEC), retrata el momento del polo procesador de granos del Gran Rosario: “Tenemos en la actualidad un 73% de capacidad ociosa en las fábricas y se está trabajando a pérdida. No sabemos cuál será el piso”.
Incluso su testimonio confirma con lo planteado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). La entidad aseguró que “en el primer trimestre se molió un 30% menos de soja que en 2022, a pesar de que las importaciones se multiplicaron por tres”.
En este cuadro de situación la Universidad Austral sumó otra variante: un análisis de la casa de estudios plantea que se volvió más rentable “importar soja brasilera que comprarla localmente”.
Ante este panorama, en la actividad esperan a que el mes de mayo arroje un mayor volumen de ventas y crezcan los niveles de producción en el importante polo del crushing argentino, uno de los más destacados del mundo y del cual entre los empresarios comienza a crecer un temor de pérdida de competitividad en manos de Brasil.
LA MIRADA DE CIARA-CEC
“La agroindustria argentina en términos de cumplimientos de contratos, volúmenes y calidades es un país muy serio, ya que en los últimos 10 años no hay registros de objeciones, rechazos de ningún tipo de todo el complejo oleaginoso”, expuso Idígoras, vocero del sector empresarial.
En diálogo con La Red Rural (AM 910), Idígoras expuso que sin embargo, en el exterior “la mirada sobre la producción argentina también tiene como contrapartida la visión de los compradores acerca del rol del sector público”.
“Los compradores saben que Argentina tiene políticas públicas absolutamente imprevisibles, cuestionables y a veces hasta insólitas”, sostuvo.
“Somos ‘zafreros’, juntamos mucha soja en un mes y salimos a rematarla como harina y aceite al mes siguiente porque el Gobierno te obliga a pagar retenciones para recaudar, sino te penaliza”, agregó.
“Y eso lleva a que el producto argentino se caracterice en el Exterior de esa manera a causa de las políticas públicas que tiene. Nos ven imprevisibles. Brasil se está comportando de una manera distinta, con una política agroindustrial que empezó con el poroto de soja”, comparó.
“Brasil ya se comió a Estados Unidos, y ahora se va a comer a la Argentina. Va ser el primer exportador mundial de harina de soja este año y seguramente lo será pronto en aceite en un par de años”, afirmó.
“En Argentina no hay interés en que seamos un país exportador”, se lamentó.
En la antesala a la última edición del dólar soja en la actividad se estipulaba con una liquidación de granos que iba a rondar las 10 millones de toneladas. “Hoy la situación cambió”, describió Idígoras.
“Las brechas siempre generan retracciones muy fuertes en el mercado de granos como en cualquier otro tipo de mercados en la Argentina. A la vez las condiciones de cosecha empeoraron y en simultáneo el mercado internacional no colabora con Argentina: Brasil inunda los mercados y Argentina está en un proceso descendente”, graficó.
Desde CIARA manifestaron que la sequía demoró todas las ventas de soja esperadas, pero que a la vez la calidad de lo conseguido dista mucho de lo que requiere el sector. “La calidad es muy cuestionable y hay una alta cantidad de granos verdes”, expuso.
“Veremos qué pasa en el mes de mayo, que sería el inicio formal de la comercialización. El Gobierno está monitoreando este tema no solamente día a día, sino minuto a minuto. Incluye al Banco Central”, sostuvo.
RÉCORD DE IMPORTACIONES
Desde la Bolsa de Comercio de Rosario plantearon que “las importaciones (de soja) en el mismo período que el 2022 totalizaron 1,8 Millones de toneladas, con marzo tocando un récord histórico”.
“La industria del crushing de soja en nuestro país cerró un primer trimestre con 5,5 millones de toneladas procesadas, un 30% por debajo de las 8,1 Mt que se habían procesado en el mismo período del año previo. Tomando en consideración que Argentina cuenta con una capacidad de teórica de procesamiento en torno a los 70 millones de toneladas anuales, en el primer trimestre esta industria estuvo operando en niveles superiores al 70% capacidad ociosa”, afirmaron.
Los técnicos Javier Treboux y Emilce Terré sostuvieron que “de las 1,8 Mtn importadas, 1,4 millones de toneladas provinieron desde Paraguay, importaciones que llegan principalmente a través de la hidrovía Paraguay-Paraná”.
“Y unas 0,4 millones de toneladas provenientes de Brasil, que entran principalmente por buque este año. Esto representa más de tres veces lo que se llevaba importado en el mismo período del 2022 y el año se perfila a romper todos los récords”, afirmaron.
“ES MÁS RENTABLE IMPORTAR”
“Para la industria argentina hoy es más rentable importar soja brasilera que comprarla localmente”, afirmó Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.
Romano sostuvo que “para colmo el dólar agro no está resultando tan tentador, ya que los precios que los productores esperaban no llegan porque las expectativas de por sí eran altas, pero, además, los precios se caen por la presión de Brasil”.
“Los productores no están vendiendo, pero los exportadores están ingresando divisas por montos mayores a los que compraron”, definió.
Según consignó la Universidad Austral, el precio de la soja brasileña traída a Argentina, con todos los costos de operación incluidos, sería entre u$s 15 y u$s 20 dólares más barata que comprar localmente.